lunes, 30 de abril de 2007

Querido Casete

Abro el Suplemento No del Página 12 de hoy y me encuentro con una noticia que aun me perturba: "el casete ha muerto". Totalmente anonadado continuo leyendo y me sorprendo aun más: "La cadena currys anunció que cuando termine de vender sus casetes vírgenes ya no repondrá stock".
Cuando terminé de leer esta crónica de Javier Aguirre, me quedé pensando en el paso del tiempo. Me dejé caer en una de las sillas de la cocina y casi en llanto empecé a torturarme. No más cintas enganchadas en los cabezales, no más lapiceras, lapices, fibras o cuchillos para rebobinar, no más dar vuelta el casete, no más grabaciones de los recitales en vivo transmitidos por Rock & Pop...
Todavía recuerdo cuando a los 6 años me compraron "Big Ones" de Aerosmith, en casete (obvio) y a 16 pesos. De ahí no paré más, fui recurriendo sótanos, sucuchos, lugares inhabitables en busca de más música en casete, ¡y todavía si cumplir los 10 años!
También me acuerdo de otros grandes momentos, como la compra de "Boquita de Caramelo", del Grupo Sombras. Como lo voy a olvidar. Estaba 9 pesos. En mi casa convivían, entonces, Daniel Agostini y Cia. con Dire Straits.
Aun me veo caminando por las cuadras cercanas a mi colegio primario, llevando un Walkman viejo, grandote, pesado y de los años '80. Sí, en mi mente aun suenan las canciones del "Vs" de Pearl Jam que ponía a todo volumen, hasta quedarme sordo.
El CD llegó a mi casa tardíamente. En 2000 recién tuve un "Radiograbador con CD", pero me compré un Compact 6 meses después. No había dejado de lado a mis casetes, e incluso continuaba comprando porque Musimundo ya los remataba a 9 o 12 pesos. ¡Led Zeppelin IV a 9 pesos!
Bueno, ya basta. Me duele mucho la desaparición de este formato que me hizo tan feliz. Qué sé yo, me quedan mis relíquias..

lunes, 16 de abril de 2007

Doctor, me podría decir ¿Quién soy verdaderamente?




















Bienvenidos a la fucking globalización generadora de personalidades anárquicas.
¿Por qué Quadrophenia? Les comento que al menos cuatro personalidades tiene un humano en en este sepulturero mundo.
Nadie puede ser uno todos los días. Nos dividimos, falseamos, mentimos y enloquecemos. No del modo de Syd Barret, pero casi. Es una especie de colapso estúpido y pobre.
Es fácil verse la personalidad cuando se está atento. Se pueden escuchar las campanas desde la nada cuando un todo nos acarrea. Uno siempre quiere escapar, y son esas monstruosos sonidos de las campanas los que nos hacen salir al sol (olviden el tema de Fito Paez).
Quizás en este instante te querés ir del mundo sin irte. Solo dejándote llevar por tus personalidades y la música que siempre acompaña tu "estado de ánimo", como diria Solari.
¿No es mejor pensar en cómo escapar, más que en no poder salir?
Hay que dejar de darle de comer a los chanchos y sortear un poco bastante el trabajo sucio.