viernes, 8 de abril de 2011

La Yerra


En "Según pasan los años (1983) la vida nos corre más del eje. El médico y escritor argentino Armando Bublik lo sabe -o lo supo-, y por eso le puso ese nombre a su libro de cuentos -aunque también tiene un relato largo que se titula "As Time Goes By", aquella frase que supo inmortalizar Frank Sinatra).
La obra no se consigue fácilmente, yo la conseguí hurgando, pispeando tierras muertas y maderas húmedas, rancias, asquedas de urbanismo.
No sé, no sé, no sé.
Ni sé dónde está el libro, cuando lo encuentre les comento algo más, o no.
Seguramente no.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Unglued, STP en el Luna



Y claro, no es lo mismo empezar con la atormentada “Crackerman” que con la cadencia hermosa de “Big Empty”, como ocurrió durante la primera visita de Stone Temple Pilots a la Argentina. De esta manera, la banda empieza sin asco, sin concesiones, sin decir “Hello”, y sólo basta con golpear los platillos y dejar que la mecha se encienda. Qué decir si después la banda se despacha con un trilogía demoledora: “Wicked Garden”, “Vasoline” y “Heaven and Hot Rods”. Tres canciones de tres álbumes distintos para prender fuego el Luna Park. Mientras tanto, Scott Weiland baila, reza, se sube a los parlantes y saluda: “Buenas Noches, Buenos fucking Aires”. Mucho más comunicativo que en el 2008 y menos tóxico que en los shows porteños de Velvet Revolver en 2007.

Párrafo aparte merecen los hermanos De Leo: por un lado, Robert, con sombrero y bajo en mano, meneando sus caderas al son de sus cuerdas y jugando continuamente con los delirantes del campo; y por otro, Dean, el hombre que siempre se las arregla para ser la única guitarra y el hacedor del mismísimo infierno STP. ¿Y Eric Kretz? Imposible olvidar al blondo batero, un tipo que hace todo bien y que es el culpable de que el grupo suene como una puta locomotora sin tapujos. Tal vez sea el músico más destacado de la banda, por ajuste y potencia.

¿Los Clásicos? No faltaron, o por lo menos estuvieron casi todos. Aparte de los mencionados “Crackerman” y “Big Empty”, tocaron los infaltables “Sex Type Thing” “Plush” e “Interstate Love Song” (tres de las canciones más coreadas) y los increíbles “Silvergun Superman” y “Still Remains”. ¿Y del último disco? Sólo tocaron cuatro: el nuevo corte “Between The Lines”, “Huckleberry Crumble”, “Hickory Dichotomy” y la beachboysera “Cinnamon”. ¿La sorpresa? Más que grata: “Dancing Days” de Led Zeppelín, aquella gema de Houses of The Holy. ¿Y los bises? Los mismos que en su última visita: “Dead and Bloated” y “Trippin' on a Hole in a Paper Heart”.

Y sí, para no recaer sólo en elogios, vale destacar que las canciones no fueron muchas y que el show no llegó a las dos horas. De igual forma, uno nunca termina de saciarse, siempre quiere más, busca conmoverse al máximo y ser feliz por un par de ratos más. Si embargo, la velada fue muy aprovechada por un público (¡nosotros!) que estuvo conectado y efusivo (creo que ya es una preciosa obviedad, ¿no?). Cada uno de los temas fue muy bien recibido y hasta se hicieron presentes los inefables cantitos de cancha: “... olé, olé, olé, olé, olé, olé, olá cada día te quiero más, ohhhhhhhhhh, son los Pilots, es un sentinmeinto, no puedo parar…”. Esto último permitió que Scott quede anonadado ante la afectuosa respuesta de la multitud que, sin ponerse colorada saltaba y arrojaba remeras y gorras al escenario. Imperdible. Sus tres laderos no se quedaron atrás y acompañaron el canto popular con una zapada a los Santana en Woodstock. Impecable. El vocalista lo supo resumir de esta manera: “It’s Beautiful. Parece un partido de Los Angeles Lakers”.

miércoles, 27 de octubre de 2010

K

Siempre estuve más cerca de la crítica que del elogio. Pero, algunas veces entendí o lo entendí.
La muerte es así, arrastra y arrasa. Y es asquerosamente irrefrenable. No se debe agasajar.
Hoy se fue el político que más estuvo en la boca de todos en estos últimos diez años.
Así que mis condolencias a la familia.
Y un hasta siempre para Néstor.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Un sueño recurrente (9 de julio eterno)

Diecisiete años tenía, diecisiete. Y pensar que lo creía grande cuando falleció. Qué boludo, si era un pibe como yo. Cada vez que pasa el tiempo más pienso que se fue tan joven, tan prematuro… Cada vez que vivo algo nuevo pienso que él también pudo haberlo vivido, pero no, no se dio. Pucha que no se dio.

-¿Todo bien Cris?

-Sí, todo bien Fede.

Le respondí y le palmeé el brazo. Un poco por cariño y otro poco para saber si estaba ahí. Estaba con nosotros, pero todos sabíamos que era un sueño. Y fue un sueño que soñé recién. Aunque, corrijo, creo que Fede nunca sabe que es un sueño y tampoco nadie se anima a decírselo. Soy (o somos) tan cobardes que no sabemos cómo decírselo.

Recuerdo que estábamos sentados en el piso. Éramos bastantes pibes, todos de la primaria, supongo. Aunque sólo recuerdo la cara y la presencia de Juan.

-Juan, ya estamos recibidos ¿No?

Juan no supo qué responder, y yo menos. Miré la ventana, y busqué algún cómplice en el cielo. Claro, justo el cielo estaba ahí. Alguna lágrima me habrá brotado, tanto en el sueño como en la cama. No sé si me satisface que él no sepa que se murió hace siete años. Pero, que se yo, ese sueño que sueño (y que debemos soñar los que los conocemos) ya es de él. Él debe elegir aparecer. Quiero suponer que él también simula. Y lo hace para volver a vivir.

Me quedo con la certeza de que lo vi más grande, con algunas arrugas y con la voz más grave. Me quedo con la certeza de que el paso del tiempo también le tocó a él. Porque si nos ve a todos tan cambiados, él también debe cambiar. Sino va a sospechar, aunque también lo sepa.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Le pido disculpas a Gulp!







Me adelanté por olvidar.

Si las noches parecían de miel,

así.

O más bien, ruines,

como debe ser.


El amor letal y la calesita,

la misma de Rigolleau.

que yiraba y yiraba,

perdida,

sostenida por aquella sortija,

detrás y delante del azar.


Sumando a la bestia,

que de pop refregaba,

las sienes, el mal,

y las flores de sal.

Del sueño lógico,

superlógico.

Del placer alborotado

a las ruedas peligrosas,

sensatas.


Si hasta pienso en las imágenes,

con tu música de fondo,

entre fruta y nuez.

Cuando más lejos estaba el amor,

y más cerca se palpaba el labio.

Que por besar, fríos,

creaban infiernos,

encantadores.

De criminales, claro está,

poco e inocencia,

vana y cruel.


No tanto como los vinos,

el olor a gato

y, sabemos, no está tan mal.

Rompiendo los vidrios,

de un reino lejano, separado.

Como la noche esa,

esa que roza la paz

y aparenta insolencia,

dolencia simpática.


Es por eso, y nada más que por ser eso.

porque a los discos se le pide,

se le crean culpas y se le arrojan perdones.

porque juzgamos y jugamos,

porque deseamos y estamos,

mal parados.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Spinetta y sus bandas eternas. Algo para decir

-Qué cagada que el show haya empezado a las 22 y no a las 21 (eso me rompió los nervios...).
-Qué lindo es escuchar al flaco cantar "Ella También" y "Alma de Diamante".

-Qué lindo es ver a Fito Páez de buen humor (La, la la).

-Qué lindo es ver a Gustavo Cerati cantar "Bajan" junto a su ídolo (más "Te Para Tres", de su autoría).

-Qué lindo es ver a Charly tocar con Luis. (Rezo por ellos).

-Que buen tema "Cementerio Club" (TEMAZO)
-Que bien que suena Invisible (lo mejor de la noche, lejos. Pomo y Machi, qué retaguardia...).

-Que bien que suena Pescado Rabioso (lo más ovacionado de la noche)

-Qué lindo es ver a los Almendra juntos (¡Muchacha!).

-Qué lindo es escuchar "A Estos Hombres Tristes" ("Ríete al fin que llorar trae tanto frío..."
)
-Qué cagada que se mandaron los de la revista Rolling Stone ("Levanten el dedito y hagan un fuck up", dijo The Flaco).

-Que bien que canta Mollo (partícipó en "8 de octubre",
con letra de León Gieco y música de Luís , en recuerdo de los alumnos de la escuela Ecos).
-Qué lindo fue ver a Luis tocar, cantar y sonreir durante cinco horas y media (irrepetible).

lunes, 26 de octubre de 2009

Varado en el subte



Para desdramatizar un poco (y aparentar ser más frío que forro, o forro que frío, qué más da), quiero dejar en claro algo:


Suicidarse en hora pico debe contemplar una sensación revanchista que jamás quisiera vivir.
Se pueden pensar muchas cosas, pero hay dos vertientes importantes para destacar:

-La primera es que el futuro finado nos odia, detesta los empujones, las apoyaturas, los hedores. Y sencillamente, se caga en todos nosotros. Es probable que alguien diga que el suicidio es algo romántico por eso: cagarse en los demás. Lo cual no está mal, hasta que le tocan el culo a uno. Como siempre. La historia de la humanidad, bah.

-La segunda destaca que la "desdichada" persona que se arrojó a la vías del suicidio no pensó en cagarnos, sino que decidió terminar con su vida y ya. Sin embargo, quién le quita lo bailado. Insisto, no creo que lo haya podido disfrutar demasiado. Pero, detener un poco nuestro tiempo y darnos un par de cachetazos de realismo no nos viene mal. Después de todo te sacás los auriculares, tratás de entender lo que pasa y volvés a la alienación. En fin, al fin y al cabo es un día más, perdido e insulso. No fun.

miércoles, 19 de agosto de 2009


FUENTE: Lo vi en Taringa! y me pareció perfecto usarlo hoy.